miércoles, 23 de noviembre de 2011

Historia 4 (¡Alto o disparo!)

Regresaba una noche a la Factoría de Subsistencias después de haber salido con los amigos, vestido de paisano. Allí había infantes de Marina que hacían guardia militar y cada dos meses cambiaban el destacamento. Todos hacíamos amistad y nos conocíamos muy bien, pero resulta que ese día adelantaron el cambio del destacamento y yo no lo sabía. Ocurrió que el que hacía guardia en la puerta, al ver que me dirigía hacia él, me dio el alto. Creí que bromeaba y seguí mis pasos. Me repitió el alto o disparo, y en ese momento salió un guardia civil retirado que hacía como de portero y gritó: "¡No dispares!". El infante de Marina dijo que ya iba a apretar el gatillo. Aquel hombre me salvó la vida por unas décimas de segundo.

Historia 3 (El gitano portugués)

En El Ferrol salí a dar una vuelta con un amigo y entramos en un bar de las afueras a tomar algo. Allí había un gitano portugués con el que entablamos conversación. Nos dijo que era capaz de tomarse 55 botellines de cerveza sin descansar, colocó uno detrás de otro en la barra y en menos que canta un gallo se bebió los 55 quintos de cerveza. Empezó a hacerle efecto y ya borracho me dijo que yo era un policía que había matado a su hermano y que él me iba a matar a mí con una pistola que llevaba guardada. Yo no la vi pero el mal rato me  lo dio. Salté la barra para refugiarme en la cocina, pero él venía detrás. El dueño del bar llamó a la policía, pero antes de que llegara se fue para la calle, tiró a un hombre que venía en moto, se la quitó y se fue a toda pastilla. La casualidad hizo que a los pocos días entramos en otro bar y allí estaba el gitano portugués. Lógicamente, nos dimos la vuelta antes de que nos viera.
 

Historia 2 (El día que no saludé al padre del rey)

Cierto día acudió a visitar la Factoría de Subsistencias de El Ferrol Don Juan de Borbón, padre del rey, en su calidad de almirante de la Armada española. En la calle de arriba se amontonó una muchedumbre que no paraba de aclamarlo. Algunos conductores, con nuestro uniforme impecable, formamos delante de nuestros camiones con la orden de cuadrarnos y saludar al almirante cuando pasase a nuestra altura. La gente gritaba:¡Don Juaaan!¡Don Juaaan! todo el rato. Cuando se acercaba adonde yo estaba espetó: "¡Qué pesada es la gente! ¡No se callarán!". Me pareció muy desagradecido y además no me miró, por lo que decidí ni cuadrarme ni saludarlo. Cuando se  perdió de vista, la bronca que me echó el oficial de guardia fue impresionante, omito lo que me dijo porque fue algo desagradable. Creí que me iban a arrestar, pero no lo hicieron. Por cierto, con la de cosas que hice en la mili, nunca me arrestaron.

Historia 1 (El día que me miró el rey)

Cierto día fui con mi camión desde la Factoría de Subsistencias hasta el Arsenal de El Ferrol. Circulaba por una carreterita y en un momento dado hice un viraje para dar la vuelta, con la circunstancia de que en ese momento y a gran velocidad venía la comitiva real, que salía de una curva, pegué un frenazo y me quedé a escasos centímetros de chocar con el rey y su familia. En el primer coche iba el rey con las infantas y en el siguiente la reina y el príncipe. Todos se me quedaron mirando y menos mal que no pararon ni me dijeron nada, pero ese día por poco me cargo a la familia real de una tacada.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Historias de la "mili"

El 7 de enero de 1981 me fui a la mili, hasta el 14 de junio de 1982 que me dieron la blanca. Hice la instrucción en el Cuartel de Instrucción de Marinería de San Fernando (Cádiz), donde "juré" bandera días antes del asalto de Tejero. En marzo y abril pasé a la Escuela de Aplicación de Infantería de Marina también en San Fernando para hacer el curso de cabo conductor de vehículos pesados.
En ese tiempo fui marinero distinguido. Y en mayo, y en extrañas circunstancias, me destinaron a la Factoría de Subsistencias de El Ferrol del Caudillo (hoy Ferrol) en la provincia de La Coruña. Voy a contar en este blog algunas cosas que recuerdo de mis tiempos de marinero.